lunes, 26 de febrero de 2018

Aprender Jugando


 

Aunque casi siempre estamos interactuando con otras personas, la convivencia no siempre es un asunto sencillo. El hecho de que cada individuo tenga motivaciones, intereses y metas personales, hace de la coexistencia un desafío diario.
La buena convivencia no ocurre por arte de magia, sino que las personas aprenden y desarrollan ciertas habilidades que les permiten crear interacciones agradables.


Convivir unos con otros nos hace mejores personas.


En la clase de Formación Cívica y Ética se llevan a cabo dinámicas que promueven una convivencia armónica favoreciendo el conocimiento mutuo, la comunicación, solidaridad, cooperación, creatividad y trabajo.
La dinámica desarrollada tenía como objetivos que los alumnos se dieran cuenta que hasta las acciones más inocentes pueden tener un efecto importante en uno mismo y en los demás.
Las decisiones y movimientos que se hacen no solo implican al individuo que los realiza, sino también a quien los rodea.
Al ser seres sociales y vivir en grupo, creamos una red en la que todos estamos “conectados”.




Por María Esther González  

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